Una etapa más en nuestro camino por la Historia de la Música para completar nuestro cuaderno de audiciones. Pinchando en la imagen os aparecerán las del Barroco con las formas musicales indicadas al lado, para que no os liéis.
Os pongo la base de esa pieza que os tortura cuando la tocamos en clase: The Harmonius Blacksmith de Händel, para que la podáis practicar a la velocidad adecuada. Como ya hemos comentado en clase, es la pieza final de la Suite número 5 para clavidordio del compositor inglés.
Y para que os sea más fácil entender el motivo por el que el pianoforte empezó por esos años a desplazar al antiguo clavidordio, os pongo dos grabaciones en las que se pueden apreciar las distintas sonoridades de la misma pieza tocada en los dos instrumentos. ¿Tú con cuál te quedarías?
Acerca de las pelucas que lucían nuestros serios y queridos compositores barrocos. Comentarios en clase: que vaya pintas, que por qué se ponían eso,... Claro, las modas son muy traicioneras... Los hijos de Bach utilizaban la seria peluca de su padre como símbolo de menosprecio hacia un estilo ya pasado de moda en el momento en el que ellos comenzaban a triunfar como autores de piezas mas livianas que las de su sesudo padre: "Viejo peluca" le llamaban. ¡Jovenzuelos engreídos! Los hijos siempre pensamos que nuestros padres se han quedado anclados en el pasado y que nosotros somos los más listos.
Hoy resulta irónico. El recorrido musical de Johann Cristoph, Johann Christian, y otros de los hijos del gran Bach los deja a la altura del barro comparados con él. Y además está el asunto de los pelos... ¿Por qué a mediados del S.XVIII estaba pasada de moda la peluca de Bach y hoy no nos resulta extraño ver a Bobby McFerrin con su exótico peinado versionando al compositor alemán?
Sería bonito ver hoy las caras de esos hijos algo presuntuosos comprobando la de gente que es capaz de reunirse bajo la lluvia sólo para escuchar la música de su padre 250 años después de su fallecimiento, tal y como ocurrió en Leipzig, ciudad en la que se grabó este vídeo en el año 2000. ¡Y con esos pelos! Moraleja: no os burléis de vuestros padres cuando les veáis en fotos de hace venticinco años; esas anchas ropas, esos pelos y esas hombreras pueden esconder un genio que años más tarde nos haga ver las mismísimas estrellas...
Para que tengáis tiempo suficiente os pongo ya las audiciones del Barroco. Se parece mucho a una lista de grandes éxitos, pero hay que fijar títulos y autores para que cuando suene por ahí (que sonará) podamos demostrar que sabemos algo de música, o por lo menos aparentarlo.
Recordad que tenéis que reconocer en audición también las piezas que tocamos en clase. (hay que tener las orejas bien abiertas mientras se mueven los dedos).
Y sobre todo disfrutadlas, porque aunque hay alguna que se resiente por haber sido demasiado usada, siempre podemos escucharla como si fuera la primera vez...
Verano (Tercer tiempo) de Las Cuatro estaciones de Vivaldi
Invierno (Segundo tiempo) de Las Cuatro estaciones de Vivaldi
Badinerie de la Suite para orquesta número 2 de Bach
Suite para violonchelo de Bach
Aleluya del oratorio El Mesías de Händel
Lascia chi'o pianga de la ópera Rinaldo de Händel (os recuerdo que podéis escucharlo con orquesta en el vídeo de Farinelli)
Dedicado a todos los que el pasado viernes, al tocarlo por primera vez en clase y con una sonrisa "encantadora" preguntabáis: "... y esto ¿de qué me suena? ..." Me lo voy a tomar con humor. No queda otra.
Os recuerdo que tenéis en Baquetas varios (muchos) vídeos con diferentes versiones y que no estaría mal que os intentaráis aprender el nombre del autor. Para facilitaros tan ardua tarea, está en la imagen.
Dos cosicas más: fijaos en los créditos del final para ver la gran cantidad de personas que han tenido que intervenir en la elaboración del vídeo, y....¿sabéis qué parte hace el de arriba a la izquierda?
No sabía la que iba a montar en París. Ni más ni menos que la "querella de los bufones", debate artístico muy acalorado que dividirá, allá por el año 1752, a la crítica musical parisina en partidarios del serio estilo de la ópera francesa de la corte, contra defensores de una ampliación de horizontes musicales con un estilo más cómico, abierto y espontáneo, como el que representaban los italianos. Ya había muerto algunos años atrás, pero su música, su intermedio La serva padrona, al reestrenarse en Francia en la Academie Royale suscitó una polémica de obligada mención en la historia de la ópera barroca. Y hoy hace 300años que nacía en un pueblo italiano (como Marco) el "culpable"de esta renovación de la ópera francesa: Giovanni Battista Pergolessi.
La serva padrona es la única ópera de Pergolessi que continúa en el repertorio. La historia que nos cuenta se desarrolla en Italia durante el S. XVIII; la sierva y "señora, ama" es Serpina, criada de Uberto, que duda sobre si quiere casarse con ella por amor o por lástima. Para comprobar la naturaleza de los sentimientos de su señor, Serpina los pone a prueba haciendo pasar a otro criado por pretendiente suyo. El gran éxito de esta obra es que lejos de los rígidos argumentos de las óperas francesas de la época, cualquiera podía identificarse con alguno de los personajes y el espectáculo musical pasaba a tener un cariz cotidiano que el público, sin duda había echado en falta en unas óperas en la que lo cómico y lo cotidiano no tenían cabida. La historia comienza con la siguiente escena:
(Dormitorio. Uberto, todavía sin vestir) Esperar y que venga, estar en la cama y no dormir, hacer el bien y que no lo agradezcan, son tres cosas que me matan. ¡Esto es una desgracia! Ya llevo tres horas esperando, y mi criada no tiene a bien traerme el chocolate, y yo tengo prisa por salir.
Y otro pasaje donde aparece el pobre Uberto acaloradísimo porque los criados le toman el pelo todo lo que quieren:
(a Serpina) Siempre discutiendo contigo estoy. Aquí y allí, arriba y abajo, que sí, que no. Pero ya es bastante, se debe acabar. (a Vespone)¡Qué te parece? ¿He de enfadarme?Señor mío, no. (a Serpina)Pues deberás llorarpara siempre tu desgracia, y entonces dirás que te está bien. (a Vespone)¿Qué dices tú?¿No es así? ¡Ah!...¿qué?... ¿no?... ¡sí!, Así me va!
Pergolesi también escribió música sacra; su Stabat Mater fue la obra más impresa y editada del S.XVIII y fue adaptada por muchos compositores, incluido el gran Bach. Sólo ventiséis años de vida y tres siglos ya disfrutando de su música. ¡Feliz cumplesiglos Giovanni!
Ayer completamos otra de las etapas del maratón navideño: la de los Santos Inocentes. Hemos podido leer en prensa algunas bromas relacionadas con el mundo de la música, como la publicada en Mundoclasico.com donde se anunciaba el premio de la inexistente Fundación Ganimedes a los músicos Luis de Pablo y Cristóbal Halffter (ver "noticia").
Muchos de los más grandes músicos que conocemos se han caracterizado por tener un gran sentido del humor y lo han plasmado sin complejos en sus obras; reputadísimos directores de orquesta nos gastan bromas cada 1 de Enero en el Concierto de Año Nuevo y maravillosos cantantes nos deleitan a menudo con cariñosas y respetuosas parodias de genios a los que habitualmente escuchamos con veneración.
Lo hacen en este vídeo los King' singers, un grupo vocal acapella especializado en música del Renacimiento, pero que en esta ocasión y con motivo de un concierto homenaje a Bach, van un poquito más allá y se sumergen en la época siguiente, el Barroco, para "burlarse" del gran maestro de todos los músicos. Con melodías de las más populares obras de Bach nos cantan (y cuentan) la historia de un episodio de falta de inspiración del genio alemán y su solución final. Después de escucharlo y sonreir sólo nos falta la respuesta a la gran pregunta: ¿cómo se habría tomado el serio de Johann la broma?
Parecía que no iba a llegar nunca, pero el mes de junio ya está aquí. Momento de decisiones trascendentales, de noches de estudio, de nervios por los exámenes y por las notas, ...
Siempre creí que cuando ya no tuviera que examinarme disfrutaría de junios distintos, sin agobios, pensando ya en las vacaciones... Me equivocaba. Sigo temiéndole, pero por motivos muy distintos. Sé que suena raro, pero me da mucha pena...
Durante un curso compartimos muchas cosas. Y aunque hay algunas para olvidar (varias), yo me quedo con los buenos momentos que pasamos en clase, y de esos momentos, en la mayoría hay música. Pocas cosas unen tanto como tocar o cantar en grupo, y eso lo hacemos en clase todos los días durante cursos enteros, y como es una pena no poder seguir haciéndolo,hemos decidido inmortalizar (salvo fallo técnico) alguno de nuestros "grandes momentos". Grandes no por la perfección técnica alcanzada, ni por la magnífica calidad de los arreglos, ni por el resultado final. Para mí son grandes porque hacemos música juntos. Nada más.
Podéis escuchar a lo largo de varias entradas alguas piezas elegidas entre las que los diferentes grupos han tocado en clase a lo largo del año. Las han elegido los alumnos, por lo que el criterio de selección no ha sido uniforme. A los chicos y chicas de Tercero B les encanta el Canon de Pachelbel, por lo que la elección era clara. La grabación no está editada, por lo que es una especie de "directo en el aula", con sus fallos, notas falsas, gente que se pierde y luego reaparece felizmente...No tendría sentido hacerlo de otra forma ya que es así como ha sido a lo largo del año y es así como nos gusta recordarlo.
Para que se note el nivel os obsequiamos con una versión a dos voces y otra a tres. Es que donde hay calidad...
Mientras George Friedich Händel dirigía su más famoso oratorio, El Mesías, se sintió mal. Después de acostarse esa noche, no volvió a despertar. Aquel Sábado Santo de hoy hace 250años, murió uno de los mejores compositores de la historia; tanto, que aunque era alemán de nacimiento, los ingleses lo "adoptaron" (es habitual ver su apellido escrito Haendel), llegando a enterrarle con todos los honores en la abadía de Wetsmister, privilegio reservado a muy pocos." Händel encontró en Inglaterra el ambiente propicio para poder vivir holgadamente de su música. Fue un magnífico empresario y dio al público inglés lo que demandaba. Sus óperas no encontraron allí el éxito por él esperado, pero se adaptó a las exigencias del público londinense y acertó. Los oratorios que Händel compuso en inglés cosecharon grandes éxitos, cosa que hoy nos puede resultar un poco rara. El oratorio es una forma musical religiosa con una estructura muy parecida a de la ópera, aunque cuenta una historia bíblica y no se escenifica. El Mesías es el oratorio que le catapultó a la fama en Inglaterra. Aparte del empleo del inglés para el texto, la principal novedad que introdujo fue su manera de emplear el coro: solemne, imponente, monumental, grandioso.El fragmento que acompaña esta entrada es el más popular coro de El Mesías. Intenta seguirlo mientras lees el texto. Y si te animas a traducirlo....
Hallelujah: for the Lord God Omnipotent reigneth. The kingdom of this world is become the kingdom of our Lord,
and of His Christ; and He shall reign for ever and ever.
King of Kings, and Lord of Lords. Hallelujah!
250 años de la muerte de uno de los más grandes. ¿Os acordáis del nombre del autor del aria "Lascia chio pianga" de la ópera Rinaldo, que pudimos disfrutar en la película Farinelli? Pues eso. Uno de los más grandes.
Si escuchamos Lascia ch’io pianga viendo las imágenes que en la película Farinelli, il castrato acompañan a este framento de Rinaldo, podemos comprender algo muy importante sobre la ejecución musical: el intérprete debe transmitir un sentimiento auténtico y es entonces cuando el espectador realmente "escucha" la música, cuando comparte con el cantante, con el pianista, con el músico, un momento de carne de gallina, de algo en el estómago, en la cabeza...algo que no sabemos explicar. Transmitir emociones. Ése es el papel del músico.
Parece que poco sentimiento se puede añadir a una de las más conmovedoras arias que escribió Haendel, pero las imágenes lo consiguen. Vemos reflejados en la mirada del protagonista el dolor, la rabia y la dignidad que estamos escuchando. La solemnidad y la contención del acompañamiento orquestal parecen un freno del que la voz quiere escapar continuamente. Pero al final alcanza esa libertad, y entonces somos capaces de "entender" la emoción con la que se compuso y con la que se interpreta. Emociones que se desbordan al final en una acrobacia vocal como si hubiésemos contenido las lágrimas durante mucho tiempo y no nos fuera posible retenerlas más.
La emoción. Quien no la percibe (y la ve) en la música, no tiene alma.